lunes, 20 de octubre de 2008







Las tres etapas de la vida: El Niño, El Adolescente y el Adulto.

Este es todo un tema, y voy a proceder a analizarlo desde un punto de vista muy subjetivo, no voy a hacer un analisis psicoanalítico ni nada, simplemente desde mi propia experiencia.

Aclarado esto:

Creo que es un tema bastante primordial en todos nosotros.
Todos nosotros pasamos por todas estas etapas de manera física, y de manera psicológica con una predisposición en cada uno, conjunto ((en general)) de la etapa física con la psicológica.

Ahora bien, podemos decir que esto es bastante estructurado, el ser niño cuando el cuerpo es fisicamente un niño, adolescente cuando el cuerpo es únicamente adoelscente y adulto cuando el cuerpo es así.

Digo, no? POrque no podríamos ser ambas tres?
Porque no podemos disfrutar de las tres etapas en plenitud, tomando lo que nos gusta de cada una.
Siendo así, responsables y maduros al elejir cada cosa((esto se da con adultez)), pero al mismo tiempo disfrutar como adolescentes y niños!

Es importante desenvolverse como niños y como adolescentes, expresarse, escuchar lo que el cuerpo le pide a uno, y no querer mantener una postura fija todo el tiempo.

Hacer esto no trae mas que represión!
Las personas que quieren ser todo el tiempo adultas, no solo que aburren a los demas con su estructura, sino que también asi mismos, pero son tan insulsos que creen que la madures pasa por mantener una postura fija sin salir de ahí. Pero no!
La madures implica llevar a contexto cada cosa!

Uno Tiene que saber cuando disfrutar de su pequeño niñito y su adolescente! Uno tiene que saber cuando uno puede vivir cada etapa, sin tener que tener exactamente una u otra edad.

Es realmente reconfortante el acamino de aprender esto!
Es hermoso poder ser un niño en las situaciones mas absurdas y ser un adulto en otras veces!

Si se logra un equilibrio, es hermoso el balance, y se disfruta el equilibrio en plenitud. Lo digo por mi basta experiencia de 17 años x)

1 comentario:

Anónimo dijo...

blogs y pensamientos, la nueva modernidad